Para ver si podemos conseguir que este mes sea 'el mes de los posts polémicos' :P, hoy voy a relatar la 'conversación de peluquería' en la que participé hace unos días cuando, evidentemente, fui a la peluquería.
Para los que jamás lo hayáis experimentado (de hecho, yo hasta hace poco no tenía este tipo de conversaciones), la conversación de peluquería es una vuelta de tuerca de la típica 'conversación de ascensor'.
Entendamos por 'conversación de ascensor' esa típica conversación con un vecino de:
---silencio incomodo----
- Ui, qué buen día hacer, eh?
- Sí, sí, muy buen tiempo.
---silencio incomodo----
Pues cuando uno está en la peluquería, tiende a suceder lo mismo. Sólo que cortarse el pelo es un poco más lento que un paseo en ascensor, así que la peluquera suele acabar contándote su vida y milagros (se agradece esta habilidad tranversal en las peluqueras, la verdad, porque ahorra un montón de silencios incómodos).
La peluquera (en adelante Sra. X) en cuestión, me relató lo contenta que estaba con el colegio de sus hijos. Al parecer, la Sra. X había sido una de las afortunadas en poder llevar a sus dos hijos (de 4 y 8 años) a un colegio público bilingüe. Una servidora, evidentemente sorprendida ante la frase "colegio público bilingüe en Madrid", una comunidad autónoma con un sólo idioma oficial, le preguntó qué dos idiomas se enseñaban en ese colegio, y en qué régimen de bilingüismo se enseñaba.
Curiosamente, a la Sra. X también le pareció muy sorprendente mi pregunta. Evidentemente, el colegio era bilingue "inglés-castellano", y se daban todas las clases en inglés (los profesores eran en parte nativos ingleses, y los libros estaban en inglés), excepto la clase de 'lengua castellana' que, evidentemente también, se daba en castellano. Hay que decir que la Sra. X, veía todo esto perfectamente normal y lógico.
A mí no me acababa de quedar claro el concepto... así que le pregunté hasta qué curso se impartía enseñanza en ese colegio, y cuál era el porcentaje de niños extranjeros en el colegio. Me sorprendió saber que se daba educación infantil, primaria y secundaria; y que la amplia mayoría de estudiantes eran niños del país, no extranjeros, en la misma medida que en resto de colegios públicos.
Más sorprendida aún, le pregunté a la Sra. X cuáles eran los posibles inconvenientes de ese colegio. Ella me respondió que el principal problema era que, como el colegio era 'en parte' inglés, pues a todos los niños, en vez de enseñarles las costumbres del país y la comunidad, se les enseñaban costumbres inglesas. Es decir, por Navidad, no venían los Reyes Magos, sino Santa Clauss; en noviembre no se celebraban "todos los santos", sino "Halloween", etcétera. Además, todos esos actos que hacen los niños: las típicas obras de teatro, los recitales de canciones, etc. eran en inglés. Lo cual daba lugar a situaciones curiosas porque los niños sabían inglés, pero los padres no, de forma que la mayoría de padres iban a asentir y sonreír a tales eventos, porque la mayoría no entendían ni papa de lo que decían sus hijos. Es decir, los hijos hablaban un idioma que sus padres no entendían.
En cualquier caso, y pese a ese nimio inconveniente, la Sra.X decía que los padres se pegaban por llevar a sus hijos a ese colegio. Y que sí, le sabía mal que a sus hijos les enseñaran costumbres que ella desconocía, pero que era un pequeño precio a pagar porque fueran bilingües desde pequeños y supieran inglés.
Para qué os voy a engañar... la verdad es que no me lo creí. Ni pizca. Pensaba que tendría trampa y que el colegio sería concertado o privado. Me parecía bastante poco creíble que la Comunidad de Madrid subvencionara con dinero público un colegio donde las costumbres que se enseñan a los niños son las de otra cultura y otro país, y donde sólo se da castellano unas pocas horas a la semana. Así que googleé un poco el tema. Cuán grande fue mi sorpresa al saber que el caso de ese colegio, no sólo no es un caso aislado, sino que está de moda: según el periódico 20 minutos (edición de Madrid), 1 de cada 4 colegios son bilingües, y en un plis-plas uno obtiene una lista de colegios bilingües de Madrid. Evidentemente, uno (y me incluyo) puede pensar que "pues en vaya periódico te has ido a fijar!". Así que seguí buscando, hasta dar con la página web de educación de Madrid y con la ley reguladora. Parece ser que para que un colegio madrileño sea bilingüe, deben darse las siguientes condiciones, entre otras:
- Que den un mínimo de un tercio de las clases en inglés.
- Que las clases que vayan a darse en inglés las dé una persona con el título homologado correspondiente.
- Que las clases de castellano y matemáticas se den siempre en castellano.
Visto esto, eso sí, empiezo a entender que por allá por el año 98, el PP estuviera a favor de la ley de educación catalana que aprobó Pujol (la que se lleva aplicando desde entonces en Catalunya), y que es la que establece que el bilingüismo en los colegios catalanes significa darlo todo en catalán excepto el castellano.
En cualquier caso... ¿no habíamos quedado, señores políticos, en que sólo una asignatura no es suficiente para aprender un idioma con corrección y que la ley de educación catalana actual (actual desde 1998) es mala malísima precisamente por eso?
En cualquier caso, no me voy a meter con el porcentaje de castellano en las aulas, porque no dudo que los madrileños salgan del colegio hablando bien el castellano (bueno, todo lo bien o todo lo mal que permita la ESO, claro...), pero creo que, en honor a los dobles raseros, hay que dejarlo caer.
Lo que no encuentro en absoluto bien es eso de pasar a adoptar las costumbres ingleses. ¿No es un suicidio cultural que en los colegios los niños aprendan las tradiciones de otros países, en vez de las típicas del país y la comunidad en la que están?
Vamos, que yo en mis tiempos no hubiera querido celebrar Santa Clauss y Halloween, sino la Castanyada, Sant Jordi y el Tió, o el día de Reyes.
Así no me extraña que los niños madrileños no sepan bailar el chotis! :P
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