En cualquier caso, estos cuatro días los hemos exprimido al máximo, haciendo ruta turística con sede en el Hotel Grèvol de Llanars (al lado de Camprodón, provincia de Girona). El viernes, de camino hacia allí hicimos una excursión por Olot, donde pudimos ver toda la zona volcànica de la Garrotxa i la Fageda d'en Jordà.
El sábado visitamos les Fonts del Llobregat, subimos a pata a Castellar de n'Hug, desde donde pudimos ver el Pedraforca recién nevado, y esa misma tarde subimos hasta la Vall de Núria (para los esquiadores, zona de la Molina) en el famoso Cremallera (que para quien no lo sepa es esto), y nos pegamos un paseo por la zona.
El domingo, día lluvioso, subimos a Vallter 2000 (otra estación de esquí), visitamos Camprodón, Setcases y degustamos los embutidos catalanes más típicos. De hecho, hay que decir que todo el viaje estuvo impregnado de la comida catalana de toda la vida.
El lunes, ya de vuelta, nos dio tiempo a ver otros de los pueblecillos más bonitos y típicos de Catalunya, como son Castellfollit de la Roca (pueblo construido al borde de un acantilado) o Besalú, otro pueblo pintoresco donde, además, se podían encontrar maravillas (y locuras) como estas fantásticas sillas enganchadas a las paredes.
Y como Catalunya es un país de contrastes, acortamos desde la AP7 a la C32 por una pequeña carretera que nos llevó, pasando por Vallgorguina y Arenys de Munt... hasta el mar.
En dos horas pasamos de la alta montaña a la playa. Comimos en un restaurante de pescadores frente a la lonja de Arenys de Mar, donde de casualidad coincidimos con el momento de la llegada de los pescadores y la venta de pescado. Así que día redondo. A las 19:30h de la tarde Félix y yo cogíamos el tren de vuelta para Madrid.
Ha sido un bonito viaje por casa.
"Sabésseu lo català, sabríeu el que és l'enyorança: la malaltia dels cors, emportats a terra estranya" Jacint Verdaguer.
P.S: todas las fotos, próximamente, en la web de Félix :)









