Pinky viene a ser una bolita de pelo gris y blanca, todo ojos y todo orejas, que ha dejado patente (ni que sea por el contraste de tamaño) que Zipi se había hecho mayor. La verdad es que este nuevo ratón es bastante amigable y confiado (demasiado para un ratón!): desde el primer día come de nuestra mano y pese a que se muestra algo reticente a que se le coja en la mano cerrada o se le transporte, no se está adaptando nada mal.

Entre sus aficiones parece que constan la de dormir encima del tejado de la casa que hay dentro de su jaula (al más puro estilo Snoopy) y la de llenar su casa de serrín (a las barricadas!) no vaya a ser que entre algún indeseado.

Por cierto, por si alguien se preguntaba por el origen del nombre: no, no tiene nada que ver con el color rosa, ¡por quién me habéis tomado! Es Pinky de "Pinky y Cerebro", los ratones que querían dominar el mundo:
- ¿Qué vamos a hacer esta noche, Cerebro?
- Lo mismo que hacemos todas las noches, Pinky. Tratar de dominar el mundo!
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