sábado, 7 de julio de 2012

Todo país tiene sus cosas trickys...

Y los autobuses suele ser de lo más tricky que hay en todos los países. El metro suele ser fácil: te compras un ticket, lo pasas por la maquinita, la maquinita pita y te deja pasar. Te subes al metro y viajas, todo fácil. En los autobuses, por lo general, la cosa cambia... y Boston no es una excepción.

Y es que... quién iba a pensar que en vez de darle "al botón" de STOP para solicitar parada, lo que hay que hacer es apretar encima de una tira amarilla!! ¿Y qué pasa cuando el típico señor se duerme apoyado encima de la tira amarilla, eh? ¡Porque yo hoy he visto a una chica casi darle sin querer un manotazo a un chaval que se había dormido apoyado en la tira amarilla!



He de admitir que yo, ayer, me bajé del bus porque en mi parada se bajaba más gente, que si no, no me bajaba. Porque anda que no cuesta ver la tira amarilla!! Y una vez la ves, te quedas pensando: como empuje yo esa cosa, y no sea lo que hay que hacer, ya verás tú la carcajada que se pega el de al lado.

Para la semana que viene, me queda por descubrir por qué, si hay un sitio físico para meter el ticket y validarlo, cada vez que me subo al bus, el conductor me dice que tire para adentro y que no lo valide...

Y con el día a día, le vas viendo las cosas "curiosas" al país. Oye, yo no sé por qué, pero aquí la gente de la calle entabla conversaciones conmigo (parezco Pedro). Esta mañana me han hablado un par de obreros (hay que decir que aquí los obreros son atrevidos, pero bastante educados). Hoy volviendo a casa, un señor que estaba en un coche, hablando con dos niños (sus hijos, supongo), tal cual he pasado me llama y me dice: "Hey! Sorry! Do I look goofy with this glasses??". Que digo yo, que con dos niños no sería una forma de ligar. Por supuesto mi respuesta ha sido: "You look perfectly good!".

Ah, y... BTW, he descubierto este cartel en el techo del laboratorio en el que estoy, justo encima de mí.


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